La Autonomía del IFE, se Desdibujo y Corrompió con el INE

Martes, 25 de Julio de 2017 00:12 administrador
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E d i t o r i a l

La Autonomía del IFE, se Desdibujo y Corrompió con el INE

En perspectiva, uno de los mayores logros ha sido erigir una institucionalidad para dirimir civilizadamente la competencia por el poder a través del voto. El tránsito hacia autoridades electorales independientes ha sido un proceso gradual y consistente con  la creación del IFE y en forma consecutiva de los personajes que presidieron el organismo  desde su creación en 1996 órgano encabezado por José Woldenberg y que estuvo al frente del organismo hasta 2003, le sucedió Luis Carlos Ugalde, quien presidio el órgano electoral hasta 2007, fecha en que llego al cargo Andrés Albo Márquez, quien lo presidio hasta el 2008, siendo el último en la modalidad del IFE Leonardo Valdés Zurita.

Hasta ahí este paso significativo que le  autonomía plena al IFE  significó  un aprendizaje exitoso, ya que  el arribo del gobierno dividido en 1997 y la alternancia en la presidencia en 2000, fueron eventos que mostraron la confiabilidad de los órganos electorales.

El Instituto Nacional Electoral (INE) heredo las virtudes  ejemplares de su antecesor, pero las debilidades con que empezó a operar, el desprestigio del hombre que lo preside que dio cuenta del poco criterio con el que manejaría el organismo electoral ha dado al traste con el prestigio heredado y ha minado la confianza del lectoral, situación que no es  menor, y esto tiene una explicación, ya que las reglas con las que opera las aprueban los partidos políticos y esto significa que no siempre está presente el interés público o ciudadano, sino el resultado un tanto complejo de las negociaciones entre competidores o la  sospecha de que el gobierno da la línea en sus decisiones, lo que ha minado la institucionalidad del INE

Uno de los problemas de la institucionalidad vigente resulta del desenlace de las elecciones de 2006, con un resultado muy cerrado entre el candidato del gobierno, Felipe Calderón y el opositor Andrés Manuel López Obrador. Al igual que las elecciones presidenciales de 1988 que dio lugar al IFE y a una justicia electoral especial, las de 2006 crearon un modelo comunicacional restrictivo de las libertades, además de un esquema excesivo e invasivo de publicidad partidaria fundado en promocionales en radio y Tv a cargo de los tiempos del Estado.

Otro efecto de la reforma de 2007 fue que el haber removido a la totalidad del Consejo General, con lo que quedó en entredicho la inamovilidad de los consejeros a manera de asegurarles libertad respecto de los partidos.

En la reforma sucesiva, en el marco del Pacto por México, se dio un paso más hacia la centralización de las elecciones, que fue una exigencia de Acción Nacional.

Ahora, la fiscalización de toda elección está a cargo del INE, a lo que se suma el registro electoral, pero la organización de los comicios tiene lugar por los órganos electorales locales bajo un esquema de discrecionalidad del INE, que lo mismo puede realizar determinadas funciones que organizar la totalidad del proceso.

 

En lo que va de vigencia de la última reforma el sistema muestra insuficiencias preocupantes,  el INE está bajo fuego algunas veces por actos y omisiones propias, otras  por lo que ocurre en elecciones locales a cargo de autoridades locales, pero aquí se crea un bodrio legal y deja en   claro que la autoridad que organiza las elecciones requiere de la participación y colaboración de los partidos y ciudadanos; sin embargo, si esta misma autoridad es también instancia de sanción para los partidos, medios de comunicación y ciudadanos, es inevitable que esté bajo crítica de las partes afectadas y al colocarse ante el escrutinio del electorado, ahora se piensa en que los Consejeros Electorales y el propio INE ya no son confiables, ha perdido prestigio, confianza y presencia por lo que debe  renovarse o morir