Los Sin Pasado y sin Partido no Tienen Garantizado el triunfo

Lunes, 11 de Diciembre de 2017 00:38 administrador
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EDITORIAL

Los Sin Pasado y sin Partido no Tienen Garantizado el triunfo

Quienes aspiran a estar en las boletas   de la elección presidencial del 2018, deben estar ciertos  que incrementar el conocimiento de un candidato no necesariamente significa aumentar su intención de voto para el dia de la elección, aunque este ha sido el propósito de las encuestas de perfil de candidatos al  ofrecer inferencias sobre atributos de los candidatos que al ser expuestos, generan una reacción, sea positiva, neutra o negativa, que permite tener una mejor idea del impacto de tal opinión en la intención de voto.

Por ello, es importante destacar que ante un candidato poco conocido, no necesariamente será el partido con su infraestructura política el que    complemente la intención del voto, aunque  eso sería lo ideal, pero actualmente  los partidos políticos  ante la sociedad, tienen una carga negativa y es mayor la de los partidos gobernantes respecto a los de oposición por ello, si tienen que aportar su estructura y sus recursos económicos, los partidos tienen que acompañar más la tarea del candidato a través de sus propuestas para  capitalizar la  presencia y votos el día de la elección.

El  PRI por ejemplo luego de que  designó  un candidato no militante como son José Antonio Meade para la Presidencia, y Mikel Arreola, para la Jefatura de la Ciudad de México, solo se trata de  decisiones estratégicas que tratan de apegarse a una  nueva realidad política y electoral. Lo mismo ocurre con un candidato postulado por un partido o por una coalición.

Apegados a esta  nueva realidad política y electoral,  si Ricardo Anaya o Miguel Ángel Mancera son candidatos exclusivamente por su  partido, sus posibilidades de triunfo son remotas. Por los estudios de intención de voto publicados recientemente indican que en el supuesto de ser postulados por una coalición PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, sus posibilidades se incrementan, aunque no se augura un triunfo electoral, tampoco se espera una reacción en las urnas como la que se dio con Cuauhtémoc Cárdenas en 1988.

Hasta donde se puede visualizar, el PRI le apuesta, por un lado a la visión de un candidato sin partido, sin pasado electoral , sin cargos de elección popular como José Antonio Meade, que presuntamente dejaría atrás el desprestigio del tricolor ante la ola de causas penales en contra de ex gobernadores prisitas, nada más lejos de la realidad. La sociedad no olvida.

Otro factor a lo que le apuesta el tricolor para ganar la elección es  el relativo  a los efectos de un voto fragmentado, ya que como lo reporta la experiencia electoral en el país, cuando este  se ha dado,  el principal beneficiario de un voto fragmentado en la elección presidencial  ha sido el PRI, pero ahora no le favorece este rubro, ya que si de da, ante el mayor arratre electoral el beneficiario seria Andrés Manuel López Obrador no es el PRI, sino López Obrador, precisamente porque tiene un voto consolidado mayor a cualquier otro candidato y está por arriba del umbral de victoria, aproximadamente 30%.

Lo que se considera como el  voto duro de López Obrador se finca POR  una parte en  la adhesión que hay sobre la persona misma, por la otra, es el de aquellos que optan por él como un vehículo para expresar  su actitud antisitemica, o canalizar su rechazo al orden de cosas.

La situación por la que deberán sortear los  candidatos no es su identidad o esencia, sino lo que se asocia o relaciona con él ante el conocimiento que la sociedad tiene de su manejo político, así.,  Ricardo Anaya, Miguel Ángel Mancera o los independientes, en el eventual caso de ser candidatos, tendrían que disputar a AMLO su carácter de la alternativa más clara no solo de cambio, sino de rechazo al orden de cosas que ninguno de ello ha mostrado abiertamente, solo se han dedicado a criticar a López Obrador, pero no concretan su deslinde con el orden establecido desde el gobierno federal, no ofrecen alternativas de cambio por más que se esfuercen en mostrarlo .

En estos tiempos, un candidato es un símbolo que suma y agrega, y que debe tener la capacidad de diferenciarse positivamente del conjunto sin hacerle daño. Por esta consideración, para

Por otra parte, José Antonio Meade ni  Mikel Arreola muestran los  suficientes atributos positivos en  su biografía y trayectoria no acreditan un deslinde con el orden establecido además de  que tiene diseñado  un proyecto capaz de conectar con reclamos  de cambio de la mayoría de la sociedad, especialmente los de las zonas urbanas y los jóvenes, por lo que la fuerza del PRI y asociados no será suficiente para ser competitivos ya que la elección se resuelve en la mayoría de los ciudadanos que no se siente identificado con partido alguno o incluso que tiene hacia ellos un sentimiento de rechazo.

El discurso no es sólo la verbalización del texto, sino la generación de significados.  La campaña, la imagen del candidato, la disposición al cambio del partido y sus militantes, el lenguaje corporal y los elementos del debate, el mensaje y la propuesta, van constituyendo una cadena de significación.

Cualquier candidato que pretenda ser competitivo y exitoso  debe transitar de la verbalización del texto a  la generación de significados que tengan en cuenta que no solo es la publicidad la definitoria del cambio que espera la sociedad, ya que se han agotado  los medios impresos y televisivos  tradicionales ya que estos medios coexisten con los de carácter digital  que a la fecha  han cobrado importancia vital. No solo en procesos electorales sino en la vida política del país, sobre todo enla intención del voto.